Tomás Etcheverry dejó todo ante Carlos Alcaraz pero el 1 del mundo ajustó a tiempo y sigue adelante en el Masters 1000
El español fue una aplanadora en el primer set pero el de La Plata logró recuperarse. En el cierre, Carlitos mostró su jerarquía y sumó una nueva victoria ante argentinos.
El Masters 1000 de Monte-Carlo empieza a meterse en instancias decisivas y este jueves ofrecía un cruce con fuerte atractivo para Argentina: Carlos Alcaraz ante Tomás Etcheverry, en busca de un lugar en los cuartos de final. Era el primer enfrentamiento entre ellos por torneos ATP y el número uno del mundo mantuvo su dominio sobre los representantes argentinos: le ganó por 6-1, 4-6 y 6-3 tras dos horas y 23 minutos de partido, sumando así su 17ma victoria consecutiva sobre tenistas albicelestes (sólo perdió el primero que jugó, en 2020)
Se dio la lógica en la cancha principal del torneo que da inicio a la gira europea sobre polvo de ladrillo. Sin embargo, vale destacar el esfuerzo que hizo Etcheverry para salir adelante tras un primer set en el que Alcaraz impuso las condiciones en forma categórica. Pudo igualar el marcador en el segundo parcial, desplegando su merjor tenis, y dio batalla en el tercero, cuando el murciano debió esforzarse al máximo para no pasar apuros.
Alcaraz, campeón este año del Abierto de Australia y en Doha, acumulando un invicto de 16 partidos hasta su derrota en las semifinales de Indian Wells, busca retomar su dominio en el circuito ATP aprovechando el tramo que lo tendrá sobre su superficie favorita, con la mira puesta en Roland Garros. Su afecto por el polvo de ladrillo lo metió en un podio de notables: cuenta 105 triunfos y 19 derrotas en toda su carrera, con un 84,7 por ciento de efectividad, sólo por detrás en la Era Abierta de Rafael Nadal y Bjorn Borg (con un mínimo de 25 juegos).
En cuartos de final se enfrentará por primera vez con Alexander Bublik, quien le ganó en octavos al checo Jiri Lehecka. El tensita español juega con presión: sabe que puede perder el primer puesto del ranking si Sinner se consagra campeón en Monte-Carlo.
El primer capítulo del partido ante Etcheverry fue un monólogo de Alcaraz, quien ganó los primeros ocho puntos del duelo para ponerse rápidamente 2-0 arriba y manejar una ventaja que se fue ampliando con el correr de los minutos. Lo volvió a quebrar en cero para ponerse 4-1 y lo terminó liquidando rompiéndole otra vez el servicio en el 6-1 aunque el de La Plata dio señales de vida en la adversidad, levantando tres puntos para set.
Esa paridad que pareció imprimirle Etcheverry al partido en el último game del primer parcial se trasladó al segundo capítulo porque Tomy salió dispuesto a darle batalla a Alcaraz desde el arranque, con vergüenza deportiva pero también con mucho coraje. Fue allí que el español cayó en un pozo del que tardó en salir, cometiendo errores no forzados impropios.
Con dos quiebres a favor, Etcheverry salió a sacar 4-1 pero Alcaraz pareció reaccionar para ponerse 4-3, situación que puso a prueba la cabeza del argentino. Le costó ganar con su saque el game que lo puso arriba 5-3, levantando un break point, pero cuando tuvo que confiar en su servicio para definir la historia no tuvo contemplaciones: fue 15-0, 30-0, 40-0 y 6-3, arrebatándole un set al infalible Carlitos.
En el tercer set pasó lo que tenía que pasar porque Alcaraz ajustó sus imperfecciones y mostró su jerarquía principalmente cuando aprovechó el único brak point que concedió Etcheverry, que lo dejó arriba 2-0. A pesar de que corrió siempre de atrás, Tomy siguió mostrando que la fortaleza de su tenis radica en gran parte a la cabeza que tiene, sin rendirse y concentrado, atento a cualquier chance que le apareciera. Pero con Alcaraz eso no suele suceder.
La historia pudo ser otra cuando Alcaraz mandaba 4-2 pero sacaba 0-30 y ambos tenistas jugaron el mejor punto del partido, con drops, globos y voleas que terminó quedando para el español. De un posible 0-40, Carlitos fue al saque 15-30, levantó un break point y se puso 5-2, festejando cada punto con mucha furia.
El último juego fue un resumen de todo el partido: Alcaraz sacó como los dioses y aguantó cada embate de Etcheverry, que recién en el tercer match point se rindió ante el mejor del mundo. Fue el primer cara a cara de Tomás con Carlos en el circuito ATP y jugando de esta manera va a tener una próxima revancha.
De esta manera, Alcaraz consolida su mención como verdugo de los tenistas argentinos: perdió con Fede Coria en febrero de 2020, cuando tenía apenas 16 años e ingresó con una invitación al ATP de Río de Janeiro. Luego fueron todas victorias: Juan Manuel Cerúndolo, Federico Delbonis, Diego Schwartzman, Juan Ignacio Londero, Facundo Bagnis (2), Federico Coria, Camilo Ugo Carabelli, Francisco Cerúndolo (4) y Báez (4) y esta ante Etcheverry.
Alcaraz debutó directamente en la segunda ronda y no dejó dudas: superó con autoridad al argentino Sebastián Báez por 6-1 y 6-3, en lo que fue su estreno en la primera gran cita de la temporada sobre tierra. Del otro lado, Etcheverry tuvo que exigirse mucho más para meterse entre los 16 mejores. El platense cayó en el primer set ante el francés Terence Atmane, que lo ganó rápido (6-3), pero reaccionó a tiempo: quebró de entrada en el segundo parcial, sostuvo la diferencia pese a un bache y llevó el partido a un tercer set con otro 6-3.
En el tramo decisivo, Etcheverry mostró su mejor versión. Arrancó con dos quiebres consecutivos para ponerse 4-0 y, aunque bajó la intensidad con la ventaja, administró la diferencia hasta cerrar el partido en su primera oportunidad, por 3-6, 6-3 y 6-2. Así, el argentino (30° del ranking) se ganó el derecho a medirse por primera vez con Alcaraz en un escenario de máxima exigencia.


